41.798878, -6.804684

El monasterio benedictino de Castro de Avelãs gozaba de la protección de Afonso Henriques, ejerciendo una influencia decisiva en la economía de esta región en la que se implanta, por lo menos hasta el siglo XIII. Fue un centro monástico muy importante del noreste de entre los siglos XII y XVI. La iglesia está situada entre las ruinas del convento y lo que queda de una torre y casa parroquial. La antigua iglesia fue construida e incompletos románico mudéjar de raíz leonesa, con ladrillo rojo, un material raras veces usado en la región. Este proyecto nunca se terminó, resto la cabecera con tres capillas semicirculares, una de las torres de la fachada y el inicio de la pared del pasillo, visible en el lado sur. En absidiolo sur se encuentra un sarcófago de granito monolítico, compuesto de arco salvajes paralelepípedo con cubierta de la sección pentagonal con remate superior dos aguas. La tumba está decorada con dos escudos de armas y una inscripción sin terminar - "ERA DE MIL E CCC" - grabado en la portada.

Cuenta la Leyenda que el conde de Arães de había enamorado de una bella doncella. Un día tuvo que dejar-la a los cuidados de su madre para seguir su deber e trabar una batalla contra los enemigos. Mientras esta fuera un opositor se aprovechó para raptar la bella doncella e su madre nada pudo hacer. Al regresar e sin ver a su amada el conde de Ariães se ha enfadado tanto que decidió castigar a su propia madre, culpando-la del rapto de su prometida. Así ha mandado matar a la propia madre, tanta era su rabia. Pero en poco tiempo se arrepintió de sus hechos e no pudendo aguantar el dolor de sus hechos decidió sepultar-se a si proprio, metiendo en la tumba una víbora  que le había de matar. Esta leyenda aun hoy es contada por la gente mayor del pueblo.

Fuente: Património dos Concelhos da Terra Fria Concelho de Bragança VOLUME I.

 

Fecha: siglos XIII / XVI / XVIII.

Valoración: Monumento Nacional desde 16.06.1910.

Estado de Conservación: buena.

Morada
Castro de Avelãs